CASTELLANO, Cuadernos de viaje, Gente de Gaba Kemisa, voluntarios Abay

La mirada de Kalabessa

Cuando aterrizas en Etiopía, recién llegado de un largo viaje de varias horas, y sales con tu equipaje del Aeropuerto con la satisfacción de no haber perdido nada por el camino, hay muchas cosas que te impresionan y te llaman la atención. Y una de ellas es la mirada que descubres en la gente, que no para de observarte. Sus ojos oscuros y profundos te miran con una mezcla de curiosidad y cordialidad, desde la recepcionista del hotel, los niños que te cruzas en la calle, los comerciantes de los puestos callejeros … todos ellos tienen algo en sus ojos que te transmiten sensaciones diferentes.

Pero esta sensación se hace más auténtica cuando, tras el tiempo pasado en la bulliciosa Addis, recabas en Walmara. Por fin ya en tu destino, la mirada con la que te reciben todos aquellos que has conocido en tus últimos viajes hace sentirte que estás de nuevo en casa.

Nuestro último viaje allí ha sido diferente al del verano pasado. Este año hemos tenido la oportunidad de conocer más de cerca la forma de vida de las gentes de Walmara y hemos disfrutado de los paisajes y parajes que están presentes en su día a día. En nuestras excursiones a Dilu y Hidi, y en nuestros paseos por Gaba Kemisa nos hemos visto rodeados constantemente de niños y mayores que nos acompañaban en nuestro caminar y nos miraban con esos ojos profundos llenos de simpatía, calor y curiosidad.

La comunicación en muchos casos era difícil por las dificultades del idioma, pero en realidad todo nos lo decían con sus profundos ojos oscuros.

Pero de todas las miradas que allí nos encontramos yo me quedo con la mirada de Kalabessa.

Kalabessa es un niño de 14 años de Gaba Kemissa que te mira directamente con el corazón.

kalabessa

Es hijo de Abarras, la cocinera que trabaja en el Centro Abay. Tanto ella como su hijo pasan diariamente largas jornadas allí, ella haciendo la comida a los niños de las aulas canguro que acuden todos los días al Centro, alrededor de 100 niños, y él ayudando y colaborando en todo lo que puede. Abarras también se ocupa de la comida y el desayuno de los voluntarios, y ambos, con su carácter cariñoso y acogedor, hacen que nuestro paso por Walmara sea mucho más agradable.

Kalabessa mira directamente con el corazón. Es un muchacho dispuesto, aplicado, amable y tan interesado en aprender que no se pierde ninguna de las actividades que se organizan en el Centro. Participa en el club de atletismo, en el equipo de fútbol, en los talleres de música y no pierde ocasión de entablar conversación con cualquiera de los voluntarios que allí nos encontramos ¡En esta última ocasión incluso nos sorprendió chapurreando unas palabras de español! Se esfuerza por mostrarte y contarte cosas de su tierra y de su país, y cuando tiene que leer y escribir descubres el gran tesón que pone en esta tarea a pesar de la dificultad que ello le supone. En la escuela es un alumno aplicado; en los talleres de música que hemos dado en verano era el primero en salir voluntario a tocar los instrumentos, en coger el Kebero y ponerse a cantar y a bailar con el resto del grupo, en aprender a leer las partituras… Pero no podemos olvidar que cualquier actividad supone un gran reto para él, le exige más esfuerzo que a los demás, porque Kalabessa tiene una enfermedad en la vista, sufre una minusvalía en los ojos que le impide casi ver. Y sin embargo, ello no le impide implicarse y participar, su gran entusiasmo y voluntad suple cualquier dificultad. Por eso Kalabessa te mira directamente con el corazón, porque aunque no te ve con claridad, su mirada sale de su interior más profundo y descubres en ella cariño, amistad, tesón, ilusión, esfuerzo y una lista inacabable de cualidades que consiguen emocionarte y transmitirte algo especial.

Durante nuestra estancia en el mes de agosto, le llevamos unas gafas que le habían hecho en un centro oftalmológico de Addis al que había acudido con el personal de Abay. Gracias al Proyecto Infancia Solidaria en Addis, niños con enfermedades que necesitan algún tipo de tratamiento especial o cirugía pueden acudir a la casa que ha abierto Abay y así recibir allí su tratamiento. Kalabessa ha sido uno de esos niños. Sus gafas le mejoran en cierta medida la visión, pero lamentablemente su pronóstico no es nada bueno y en el futuro necesitará permanentemente de tratamiento médico y posiblemente se quede ciego del todo. Desde Abay se le quiere mandar a un centro especializado para niños ciegos en Baco, para que aprenda Braille y esté preparado por si en el futuro pierde totalmente la visión. Uno de los proyectos de desarrollo que Abay lleva a cabo en Walmara consiste en apadrinar y becar a aquellos niños que tienen dificultades, y correr con los gastos de su educación y sus problemas de salud. Kalabessa es uno de ellos, y desde este año podrá beneficiarse de una nueva escuela que le ayudará a intentar afrontar mejor este difícil futuro que le espera. Si ser ciego ya es un problema en nuestro entorno, aún lo es más en Etiopía, país en el que la vida de por sí es ya más dura y complicada.

Estoy segura de que será capaz de salir adelante, porque Kalabessa tiene algo especial que le hace diferente al resto. Esa mirada que le sale directamente de su corazón y que provoca que se meta de lleno en el tuyo, y que se convierta así en una de las primeras personas que acuden a tu cabeza cada vez que recuerdas, con añoranza y deseos de volver, tu breve paso por Walmara. El cariño y el afecto que le hemos cogido el grupo de voluntarios que convivimos con él nuestros días de agosto en el Centro Abay, sé que le van a acompañar constantemente y que nos va a hacer estar pendientes de su vida y echarle una mano siempre que tengamos ocasión.

¡Un beso fuerte Kalabessa y mucho ánimo! Te llevamos muy dentro de nosotros.

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ENGLISH, Gente de Gaba Kemisa, Trabajadores Abay

Motuma and Abay

In April 2012, at the request of the local authorities, and with the invaluable assistance of the NGOs, solidarity childhood; builds a new module of the health center and it rehabilitates which already exists.

In October of the same year, in the Center it starts working Motuma, nurse entitled, hired by Abay.

It tells us that it has been for him, the arrival of Abay to Gaba Kemisa and what it means for the population have a center where you can go and receive the health care they need:

 

What I think about the work that he is doing Abay in Ethiopia, especially with the children who have no family or means to study or community is that you are doing great work.

Starting classroom Kangaroo has been very good for the neediest children. The children receive education, food and health care. Why I like Abay.

With respect to me; working for Abay has meant learning new techniques and protocols for working with children.

I am very happy because in the majority of cases has been brought Spain specific medication for the treatment of the most difficult cases.

Thanks to Abay the community has health coverage. Everyone is very happy of Abay began their projects here, in Walmara.

People tell me that Abay is being very positive in their lives.

Kangaroo classroom children have improved their power.

Abay is carrying out many projects that are improving the lives of Walmara.

So I say to Abay: thank you very much for helping my country.

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CASTELLANO, Gente de Gaba Kemisa, Trabajadores Abay

Motuma y Abay

En Abril del 2012, a petición de las autoridades de la zona, y con la inestimable colaboración de la ONG, Infancia Solidaria; se construye un nuevo módulo del centro de salud y se rehabilita el que ya existe.

En octubre del mismo año, en el centro comienza a trabajar Motuma, enfermero titulado, contratado por Abay.

Él mismo nos cuenta que ha supuesto para él, la llegada de Abay a Gaba Kemisa y lo que supone para la población tener un centro donde acudir y recibir la asistencia sanitaria que necesitan:

 

Lo que yo pienso acerca del trabajo que está haciendo Abay en Etiopía, especialmente con los niños que no tienen familia o medios para poder estudiar o con la comunidad es que se está realizando una gran labor.

La puesta en marcha del Aula Canguro ha sido muy buena para los niños más necesitados. Los niños reciben educación, alimentación y cuidados sanitarios. Por eso me gusta Abay.

Respecto a mí; trabajar para Abay ha supuesto aprender nuevas técnicas y protocolos de actuación para trabajar con los niños.

Estoy muy contento porque en la mayoría de los casos se ha traído medicación específica de España para el tratamiento de los casos más difíciles.

Gracias a Abay toda la comunidad dispone de cobertura sanitaria. Todos están muy contentos de que Abay comenzara sus proyectos aquí, en Walmara.

La gente me dice que Abay está siendo muy positiva en sus vidas.

Los niños del aula canguro han mejorado su alimentación.

Abay está realizando muchos proyectos que está mejorando la vida de Walmara.

Por eso yo digo a Abay: Muchas gracias por ayudar a mi país.

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